En el concejo de Ribadesella, a pocos kilómetros de la villa riosellana, y ubicada en un marco paisajístico de incomparable belleza que domina el mar, la ría del Sella y las montañas de la sierra de Escapa, la localidad de Junco alberga un espléndido santuario románico erigido bajo la advocación de Santa María.
Se desconocen con exactitud sus orígenes, que don Magín Berenguer Alonso sitúa en el siglo XIII; asimismo, en el extraordinario libro de María Teresa Sánchez Díaz-París y Ángel Bravo Torre, titulado «Iglesias, capillas y advocaciones del concejo de Ribadesella», se indica que «en un documento del archivo del convento de San Pelayo de Oviedo, anterior al año 1230, consta que la iglesia de Junco ya existía». Por tanto, parece lógico ubicar la construcción a principios del siglo XIII.
El linaje de los Junco es el más antiguo del concejo riosellano. Aunque desconocemos sus orígenes, posiblemente la familia se estableció en el lugar de Junco durante el siglo XII, adoptó el nombre del lugar, y lo pobló cediendo terrenos a colonos campesinos; posteriormente, los Junco construirían el palacio de Junco con su ermita de San José (ambos hoy en ruinas) y la iglesia de Santa María.
De este modo, se convirtieron en patronos de la iglesia, patronazgo que duraría hasta el siglo XX con don Fernando Sánchez de Junco.
Posiblemente el edificio, tal como lo conocemos hoy, tiene poco que ver con el original, pues se sabe que experimentó dos importantes reformas, una atribuida al siglo XVI y otra al siglo XVIII.
Destruido en 1936 durante nuestra Guerra Civil, el templo se vio invadido por la maleza hasta que, en 1980, don Magín Berenguer, por entonces consejero provincial de Bellas Artes, se ocupó de su restauración. Debido al lamentable estado del edificio, la mampostería exterior hubo de reforzarse con cemento; afortunadamente, no fue necesario fortalecer las esquinas, ventanas y entrada, cuya hermosa sillería se puede apreciar perfectamente.
La arquitectura prerrománica, que se había desarrollado en España y Francia con los artes visigodo y carolingio, respectivamente, va a confluir en torno al año 1000 en un arte eminentemente europeo: el románico.
De signo esencialmente religioso, las iglesias románicas presentan, entre otras características, ábsides curvos en las cabeceras, muros gruesos con escasas ventanas, capiteles decorados bien con temas bíblicos o con monstruos, arquivoltas en los arcos? Detalles que se pueden apreciar en Santa María.
La capilla presenta una única nave de planta rectangular con ábside en semicírculo. La cabecera exhibe un ventanal en arco de medio punto sobre columnas con capiteles decorados con pájaros afrontados.
La entrada, también en arco de medio punto, está coronada por un escudo familiar. Según Toni Silva, en 1553 don Gonzalo Santos de Junco, por entonces patrono de Santa María, se encargó de restaurar la capilla, de tal modo que mandaría colocar en la fachada frontal «el escudo de armas de la familia, que aún sigue allí».
El escudo presenta seis recuadros o jaqueles, y un águila con lobos por encima y por debajo. En su parte inferior hay una inscripción en latín que, según don Rodolfo Barros Margolles, dice: «en el día 28 de julio del año 1553 de nuestra era». Todo ello se ve enmarcado con un sogueado. También aparecen escenas cinegéticas, como un hombre con una pieza de caza y una mujer con un asado.
El interior de la ermita ofrece un arco triunfal sobre seis columnas con tres arquivoltas. Los muros y la bóveda de la cabecera están cubiertos con pinturas de motivos vegetales y figuras humanas. La actual imagen de la Virgen fue un obsequio en 1985 de doña Ana Martínez del Alisal y sus hermanas; se trata de una talla en madera con manto recogido sobre el brazo izquierdo, y con las manos en señal de oración.
Muy característico de la decoración eclesiástica del románico es la profusión de figuras monstruosas, como aviso a los pecadores sobre los males del infierno. En este sentido, uno de los capiteles de Santa María muestra un leviatán, especie de serpiente acuática de la mitología fenicia que aparece varias veces en La Biblia descrito como un dragón que causa terror.
Por escritos de los siglos XVIII y XIX, sabemos que, además del altar mayor dedicado a Santa María, el templo poseía un segundo altar dedicado a San Antonio. También había en él casullas, cálices y candeleros de cobre, una antigua cruz y cajitas con reliquias de santos.
Santa María de Junco constituye sede parroquial, lo que implica que en otros tiempos poseyera terrenos y cobrara arrendamientos e incluso diezmos. Desde el 31 de enero de 1965, es monumento provincial de interés histórico-artístico.
La iglesia de Junco continúa teniendo culto en la actualidad. Además de las dos celebraciones litúrgicas tradicionales del lugar: el 31 de junio en honor de San Antonio, y el 15 de agosto en honor de Nuestra Señora, se celebran también las liturgias del Corpus, Navidad y Semana Santa; asimismo, hay funerales, aniversarios, primeras comuniones y una misa al mes en sábado.
http://www.lne.es/oriente/2009/12/01/capilla-santa-maria-juncobr/841673.html